Dar una nueva forma a la ciudad de Colón fue una de las principales tareas a las que dedicarían su esfuerzo los estadounidenses durante el período de construcción del Canal, entre 1904- 1914. Para esto, el tratado Hay-Bunnau- Varilla le otorgaba a Estados Unidos el derecho de construir, mantener y operar “todas las obras de saneamiento, recolección y disposición de aguas residuales, y la distribución de agua en las ciudades de Panamá y Colón”. De acuerdo con este tratado, “las obras municipales en las ciudades de Colón y Panamá deben ser pagadas, con intereses, dentro de un período de cincuenta años, mediante tarifas de agua y alcantarillado impuestas y recaudadas por los Estados Unidos, y una vez pagadas, pasarán a ser propiedad del Gobierno panameño”.